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EDUCAR LA CONCIENCIA

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Reseña

Unos padres que quieran educar a sus hijos deben plantearse desde el principio la meta más alta; educarlos para el bien, para que sean buenos, es educarlos para que sean felices.

Unos padres que quieran educar a sus hijos deben plantearse desde el principio la meta más alta; educarlos para el bien, para que sean buenos, es educarlos para que sean felices. A la hora de educar, lo primero es tener muy claro a dónde queremos llevar a nuestros hijos: la meta, la finalidad. No es lo mismo educar para que sea u deportista de élite, para que sean lo que quieran ser y salgan como puedan, o para hacerlos buenos o felices.

Hay que escoger; porque todo lo que hagamos de cara a ellos será necesariamente consecuencia de lo que nos hayamos propuesto que sea. Para hacerlos buenos y felices primero tenemos que saber qué es bueno y qué es ser feliz, con esta precisión: que para ser feliz hay que ser bueno. Por tanto, educarlos para el bien, para que sean buenos, es educarlos para que sean felices. Hablamos lógicamente del verdadero Bien y de la verdadera Felicidad, no de sucedáneos.Educarlos para que sean buenos, educarlos para el bien, es lo más definitivo y quizá puede que sea lo que menos nos planteamos de verdad. ¿Cuántos padres, cuando hablan de sus hijos entre ellos, se plantean estas cosas? ¿El horizonte de la educación no solo son los estudios?¿Cuántos padres juzgan sobre si su hijo va siendo bueno o se está descaminando?¿Y esto se lo plantean cuando el niño tiene 5 ó 6 años, o cuando ya tiene 20 y constatamos que no nos hace ni caso, que no le influye nada de lo que le decimos? De ahí que unos padres que quieran educar a sus hijos planteándose desde el principio la meta más alta a la que quieren llevarlos.